Guía de selección
Carbón activado base de carbón mineral: cómo dimensionar un lecho fijo
Una revisión práctica del carbón activado base de carbón mineral en forma granular: cómo la estructura de poros, el tamaño de partícula y las condiciones de operación determinan la idoneidad del grado.
Contenido
Consulte información sobre contenido para facilitar su evaluación.
Quien compara carbón activado suele llegar con la misma pregunta: ¿qué forma necesita realmente esta aplicación? La respuesta depende del recipiente y del contaminante, no solo del índice de yodo.
Gránulos cribados para lechos fijos y columnas continuas, con la dureza necesaria para el lavado a contracorriente. El carbón granular se emplea en lechos fijos y columnas continuas: el rango de mallas define tanto la pérdida de carga como el tiempo de contacto, por lo que conviene especificar el rango para el que está diseñado el recipiente. El lavado a contracorriente se tolera bien gracias a la dureza del material.
En la serie base de carbón mineral los rangos de referencia son 500-1100 mg/g de índice de yodo y 650-1000 m2/g de superficie BET, mediante activación física o química. Conviene comparar grados dentro de una misma serie con prudencia: el índice de yodo es un indicador de microporosidad, de modo que un grado con menor índice puede superar a otro mayor cuando dominan las moléculas grandes. Conviene vigilar el aumento de la concentración a la salida, un cambio de color u olor y el incremento de la pérdida de carga. Cualquiera de estas señales indica que el lecho se está saturando: conviene analizar o sustituir antes de que la salida quede fuera de especificación. La regeneración térmica y el lavado ácido son las vías de recuperación habituales.
Antes de contactar con un proveedor, anote el medio, el caudal o la concentración, la calidad de salida objetivo y el tamaño de partícula que admite su equipo. Esos cuatro datos convierten una consulta general en una cotización utilizable.